viernes, 16 de octubre de 2020

Dos de TV

Esta nota se se debía haber publicado hace años. Me resistí a contar la anécdota, que da cuenta de mi miopía musical y mi temor a represalias, que provendrían quizás de mis familiares y hasta de una perra. Pero es casi una responsabilidad histórica narrar cómo fue aquel primer programa y cuándo fue. Es la utilidad de Dos de TV. Una utilidad solamente arqueológica.

La reproducción del original muestra, de paso, parte de lo que era la página cultural de Granma, bajo la dirección de Jaime Sarusky.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Carlos Rafael



En su oficina, con Guillermito Cabrera, entonces subdirector de Granma

La primera llamada que recibí en Granma, en mi noche de estreno como director, en 1987, fue de Carlos Rafael Rodríguez. No era común que llamara al periódico, según me dijeron, y menos en buenos términos. Sin embargo, a mí me felicitó, me dio ánimos y se puso a mi disposición. Él había sido director del periódico Hoy y sabía lo duras que podían ser las riendas del periódico del Partido.

Había más explicaciones. A los 17 años intenté ingresar en la escuela de Ciencias Políticas en la Universidad. Como mi trayectoria política era exigua, me pedían tres o cuatro avales, de los cuales solo recuerdo los de José Felipe Carneado y de Carlos Rafael, proporcionados por mi tío Joaquín Hernández Armas.

 No me dieron el ingreso.

Por una razón casi circunstancial, su intervención fue decisiva para que yo regresara, en 1984, de Cienfuegos a La Habana, de director del periódico 5 de Septiembre, a funcionario, jefe de sección y vicejefe sucesivamente, del entonces Departamento de Orientación Revolucionaria.  

martes, 15 de septiembre de 2020

Gabo y US attack on Panama

 Otra noche más en el periódico. Delante de mi, un pequeño televisor que, a través de un larguísimo cable subterráneo, me conectaba con un receptor de satélite, gracias a una indicación de Fidel. Veía CNN, atento a la evolución de Panamá. La invasión era inminente.

De repente, un cartel corta la transmisión: US attack on Panama. Llamé a Carlos Aldana, que estaba con el Comandante. la invasión acababa de comenzar.

No pasó mucho tiempo y me llamó Gabo. "Te mando algo para allá". La corrección de la fecha es mía.




Con Cortázar, en la escalera


El encuentro se produjo en los primeros peldaños de la escalera del Habana Libre. Enero de 1968 y allí se desarrollaba un concurrido encuentro internacional de intelectuales de todo el mundo para discutir, como tema central, la responsabilidad social del intelectual en aquellos momentos. Era el Congreso Cultural de La Habana (no confundir con el Congreso de Educación y Cultura, que fue nacional y posterior).

Julio Cortázar impresionaba por su estatura y por su nobleza. Mi novia de entonces, Sonia, nos presentó; yo, periodista que reportaba el evento para Granma. Ella se quejó de que a pesar de tener lo que consideraba grandes dotes para hacer literatura, no me decidía. El buen Julio me salvó de lo que ya era una cantilena: “Déjalo. El día que le corresponda escribir, ya lo hará,  y no podrá detenerse”. No recuerdo cómo siguió la conversación. Sigo esperando el día anunciado.

De entonces quedó su nota, con su dirección en París. Faltarían 15 años para que viera por primera vez la torre Eiffel. Ni recordaba ni sabía dónde estaba la nota. Apareció hace poco, entre papeles viejos.





sábado, 12 de septiembre de 2020

Granma y mi primer carné




Mi carné fue el primero que firmó Mendoza como director del periódico. Vestido con uniforme de campaña, grados de primer capitán, se sentó en un sofá solitario que había en la amplia antesala de la dirección, cruzó el pie y encima de la pierna puso el carné. 

Aunque yo llevaba en el periódico ocho meses, era ahora que necesitaba el carné para acompañar a los invitados al Salón de Mayo por todo el país. Mi primera gran cobertura.

Tengo uno más reciente, que me dió mi amigo Lázaro Barredo. Pero no es igual, y no solo por la historia. Ya lo dijo Góngora:


Aprended, Flores, en mí

lo que va de ayer a hoy,

que ayer maravilla fui,

y hoy sombra mía aun no soy.

( Lo de maravilla, por supuesto, es una de las licencias que se nos deben autorizar a quienes hemos logrado llegar a tantos años de edad)

sábado, 18 de julio de 2020

Mi recuerdo de Conrado Marrero

El estadio Latinoamericano todavía es para mí, a cada rato, el estadio del Cerro.  No puedo evitar llamarlo por su viejo nombre, y es explicable: en los borrosos recuerdos que todos tenemos de algún episodio de la primera infancia, aparece aquel recinto enorme y oscuro, conmigo sentado en una silla de “preferencia”, junto a mi padre y a mi madre.  Era parte del ritual.  Era una de las grandes opciones de entretenimiento de la época.  Al frente, el terreno y el juego, con una iluminación deslumbrante, que lo hacía parecer irreal.

Debe haber sido en 1948, a solo unos pocos años de haber sido inaugurado el estadio.  También de esa época es otro recuerdo, más completo y complejo y, con el tiempo, imborrable.

sábado, 11 de julio de 2020

La selva maya


A mediados de los años 90, se presentó para la radio y la televisión cubanas la oportunidad de ingresar en la CBU, Caribbean Broadcasting Union. Era un movimiento lógico, teniendo en cuenta las relaciones crecientes de Cuba con los estados caribeños, sobre todo los anglófonos. Poco antes la OTI, Organización de Televisión Iberoamericana – organización de dueños de televisoras privadas en su gran mayoría – nos había abierto las puertas. A instancias de Televisa, en un giro absoluto de la línea adversa de este gigante ante Cuba. Las razones son tema de otro post.

miércoles, 1 de julio de 2020

La entrevista a Wifredo Lam


Comencé a trabajar en Granma en octubre de 1966, a un año casi exacto de haberse fundado el periódico.  Ya yo era, sin haber terminado mis estudios de Letras y Artes, jefe de redacción del minúsculo grupo que dirigido por Rolando Rodríguez, tenía a su cargo la reproducción de libros de texto valiosos, a partir del concepto de que los derechos de la sabiduría eran propiedad de toda la humanidad. Era el Plan Fidel - como se le llamaba entonces a diversos proyectos atendidos por el Comandante - Edición Revolucionaria, y los libros eran esenciales para el desarrollo en veloz crecimiento de los estudios universitarios.

Dos hombres, dos imperios


Esta foto tiene una pequeña historia. Una mañana, en Beirut, el líder druso Walid Joumblatt (pero ¿cómo ha vivido usted hasta hoy sin saber quiénes son los drusos? Seriamente, infórmese) me llamó para preguntarme si había visto la foto en el periódico del día. Fidel y Giap juntos. Los dos vencedores ante dos imperios. Llamé al periódico y gentilmente me mandaron una copia digital. Imprimí dos. Una la tiene Joumblatt, de difíciles y cambiantes decisiones políticas, pero un persistente fidelista. Yo tengo la otra.

viernes, 26 de junio de 2020

Chinolope, un recuerdo

Este texto fue publicado hace cinco años en Cubarte. Como sigo apreciando al Chino, lo integro en el blog, junto con un fragmento de la foto que cito y que me obsequió, acompañado por Cortázar y por Lezama. Y con una dedicatoria que ratifica todo lo que digo a continuación.

En los 80 años de Chinolope

Enrique Román

El restaurante Miami tenía un salón central amplio y muy iluminado.  Era un buen lugar para que los estudiantes del último año de bachillerato del Instituto de La Habana cruzásemos cada noche el Parque Central y fuéramos allí, en Prado y Neptuno, para  conversar de lo que se conversaba en 1962.  De la Revolución, de los americanos, de lo difíciles que eran algunas asignaturas como por ejemplo Lógica, o de aquella compañera nuestra que era bailarina de ballet, y que siempre frustraba nuestros sueños cuando se marchaba, después de clases, con su mamá, que la iba a buscar sin falta.

martes, 23 de junio de 2020

Uruguay, 1985



Era febrero de 1985 y se me encomendó organizar un grupo de prensa que asistiría a la toma de posesión de Julio Sanguinetti como presidente de Uruguay, el primero de marzo, tras la cual la democracia habría regresado al pequeño país  luego de que, durante años, una dictadura militar, medio hermana de la argentina, secuestró y masacró.  Iba a escribir que lo hacía impunemente, pero en realidad tuvo siempre una fuerte oposición, incluso armada, cuya organización más conocida fueron los llamados Tupamaros. Al efecto, vale recordar el filme Estado de Sitio, de Costa Gavras, sobre el secuestro del asesor de torturadores, estadounidense, Dan Mitrione.

miércoles, 17 de junio de 2020

Fidel by Jesse Fernández

Jesse A. Fernández (La Habana, 7 de diciembre de 1925 - París, 13 de marzo de 1986) fue un tremendo fotógrafo, la mayor parte de cuya obra la hizo fuera de Cuba. Al triunfo de la Revolución vino a Cuba a instancias de Carlos Franqui o de Guillermo Cabrera Infante, a trabajar en el periódico Revolución.

lunes, 15 de junio de 2020

Lecturas de pandemia: una experiencia china

Manuel Castells, el conocido sociólogo catalán, es hoy uno de los grandes estudiosos de la comunicación reticular, las redes, como resultado de la irrupción de unas tecnologías que se suelen calificar de nuevas. Aunque ya llevan décadas con nosotros, lo que las hace nuevas a estas alturas es su veloz e indetenible capacidad para renovarse o para proponer nuevos instrumentos. En su voluminosa obra La era de la información: economía, sociedad y cultura, incluye esta interesante información, cuando estudia el impacto de las tecnologías en los desarrollos sociales.

 

“Así, hacia 1400, cuando el Renacimiento europeo estaba plantando las semillas intelectuales del cambio tecnológico que dominaría el mundo tres siglos después, China era la civilización tecnológica más avanzada de todas, según Mokyr. Los inventos clave se habían desarrollado siglos antes, incluso un milenio y medio antes, como es el caso de las fundiciones que permitieron forjar el hierro ya en el año 200 a.C. Además, Su Sung inventó el reloj de agua en 1086 d.C., sobrepasando la precisión de medida de los relojes mecánicos europeos de la misma fecha. El arado de hierro fue introducido en el siglo VI y adaptado al cultivo de los campos de arroz encharcados dos siglos después. En textiles, el tomo de hilar manual apareció al mismo tiempo que en Occidente, en el siglo XIII, pero avanzó mucho más de prisa en China debido a la existencia de una antigua tradición de equipos de tejer complejos: los telares de arrastre para tejer seda ya se utilizaban en tiempos de las dinastías Han. La adopción de la energía hidráulica fue paralela a la de Europa: en el siglo VIII los chinos ya utilizaban martinetes de fragua hidráulicos y en 1280 existía una amplia difusión de la rueda hidráulica vertical. El viaje oceánico fue más fácil para las embarcaciones chinas desde una fecha anterior que para las europeas: inventaron el compás en tomo a 960 d.C. y sus juncos ya eran los barcos más avanzados del mundo a finales del siglo XIV, permitiendo largos viajes marítimos. En el ámbito militar, los chinos, además de inventar la pólvora, desarrollaron una industria química capaz de proporcionar potentes explosivos, y sus ejércitos utilizaron la ballesta y la catapulta siglos antes que Europa. En medicina, técnicas como la acupuntura obtenían resultados extraordinarios que sólo recientemente han logrado un reconocimiento universal. Y, por supuesto, la primera revolución del procesamiento de la información fue china: el papel y la imprenta fueron inventos suyos. El papel se introdujo en China mil años antes que en Occidente y la imprenta es probable que comenzara a finales del siglo VII. Como Jones escribe:

“China estuvo a un ápice de la industrialización en el siglo XIV”. Que no llegase a industrializarse cambió la historia del mundo. Cuando en 1842 las guerras del opio condujeron a las imposiciones coloniales británicas, China se dio cuenta demasiado tarde de que el aislamiento no podía proteger al Imperio Medio de las consecuencias de su inferioridad tecnológica. Desde entonces tardó más de un siglo en comenzar a recuperarse de una desviación tan catastrófica en su trayectoria histórica. 



“(…) ¿Por qué un Estado que había sido el mayor ingeniero hidráulico de la historia y había establecido un sistema de extensión agrícola para mejorar la productividad desde el periodo Han, de repente se inhibió de la innovación tecnológica e incluso prohibió la exploración geográfica, abandonando la construcción de grandes barcos en 1430? La respuesta obvia es que no era el mismo Estado, no sólo debido a que se trataba de dinastías diferentes, sino porque la clase burocrática se había atrincherado en la administración tras un periodo más largo de lo habitual de dominio incontestado.”


viernes, 12 de junio de 2020

Mi tiempo medieval


La noción medieval del tiempo nos ha envuelto durante el confinamiento. Ya casi no uso el reloj.  Cuando es de día, es de día. Cuando me despierto, me desperté. Carlos Scolari, en Hipermediaciones, nos ilustra: 

“Durante la Antigüedad el tiempo estaba integrado en la naturaleza y aparecía como una parte tangible de la realidad, lejana de cualquier tipo de formulación abstracta. El tiempo, por entonces, era un fenómeno biológico vinculado al ciclo de los eventos naturales: la salida y puesta del sol, la llegada del verano, el día s corto del año, la sucesión de estaciones, el nacimiento y la muerte. Esta concepción cíclica del tiempo marcó las actividades de la humanidad durante siglos. La invención del reloj mecánico en el siglo XVII abrió las puertas de una nueva dimensión temporal: el tiempo abstracto y lineal de la Modernidad. Los sujetos dejaron de seguir el ritmo de la naturaleza o el repicar de las campanas medievales para organizar sus vidas a partir del tic tac mecánico de las máquinas.”


Tarkovski y Solaris, más allá del cosmos

"Se trata de algo más importante que la solarística. Los límites del conocimiento humano. Al establecer esos límites de manera artificial, asestamos un duro golpe a la idea del pensamiento ilimitado. Y, al obstaculizar el avance, facilitamos el retroceso."
Profesor Messenger, en Solaris, película de Andrei Tarkovski, de 1972.



Dice la crítica, aceptando que es una película "mítica": "Kris Kelvin (el personaje principal) es un hombre perdido, sin rumbo, desde la muerte de su mujer, diez años atrás. Pero es enviado a una estación espacial en la órbita del misterioso planeta Solaris, formado sólo por agua, ya que los pilotos y científicos que allí viajan parecen entrar en profundas crisis emocionales y mentales.
 Cuando llegue allí descubrirá que el océano inmenso que es Solaris indaga en las mentes de los seres vivos cercanos para crear, a base de neutrinos, seres que no deberían existir o que ya han muerto. Así, no pasará mucho tiempo hasta que aparezca Hari, su mujer muerta hace tantos años. Poco a poco, Kelvin irá enloqueciendo, mientras intenta escapar de una pesadilla interminable. 
Este es el punto de partida para que Tarkovski hable con singular lucidez acerca de los recuerdos, de las imágenes veneradas del pasado, o de la relatividad de los propios sentimientos, entre otros temas. 


Desgraciadamente se trata de su película más envarada, y se nota que Tarkovski no se siente del todo cómodo, pues se tarda mucho en llegar a algo. Eso sí: cuando por fin se llega, el filme se convierte en una experiencia verdaderamente hipnótica."
Tarkovski, uno de los grandes directores de los 70, se sorprendería de las resemantizaciones de su película. De todos modos, si el mundo de las investigaciones espaciales es su entorno,
la película es más sobre la moral y la comunicación terrenales, con las posibilidades que le da ese fantasioso entorno.

miércoles, 10 de junio de 2020

Lo que faltaba de los Magos



DE DÓNDE VENÍAN LOS MAGOS
EVANGELIO SEGÚN MATEO 2, 1-14
Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos llegaron de Oriente a Jerusalén, preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo». Cuando lo oyó el rey Herodes se sobresaltó, y toda Jerusalén con él. Y convocando a todos los pontífices y escribas del pueblo, les estuvo preguntando dónde había de nacer el Cristo.
Ellos le respondieron: «En Belén de Judea; pues así está escrito por el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las ciudades de Judá; porque de ti saldrá un jefe que gobernará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos y averiguó cuidadosamente el tiempo transcurrido desde la aparición de la estrella. Y encaminándolos hacia Belén, les dijo: «Id e informaos puntualmente acerca de ese niño; y cuando lo encontréis, avisadme, para que yo también vaya a adorarlo». Después de oír al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, sintieron una inmensa alegría. Entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrados en tierra, lo adoraron; […] y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y advertidos en sueños de que no volvieran a ver a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
Después de partir ellos, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y quédate allí hasta que yo te avise. Porque Herodes se pondrá a buscar al niño para matarlo». José se levantó, y tomó consigo, de noche, al niño y a su madre, y partió para Egipto.

JUAN DE HILDESHEIM
Historia de gestis et translatione trium regum (1477)
Acerca de los reinos y de las tierras de estos tres reyes, hay que saber que son las Indias, y que todos sus territorios están constituidos, en su mayor parte, por islas, llenas de horribles ciénagas, en las que crecen cañas tan recias que con ellas construyen casas y naves. Y en estas tierras e islas crecen plantas y animales diferentes a los demás, de modo que es muy difícil y peligroso pasar de una isla a otra. […]
En la primera India está el reino de Nubia, en el que reinaba Melchor. Y poseía también la Arabia, donde se encuentran el monte Sinaí y el mar Rojo, a través del cual es fácil navegar desde Siria y Egipto hacia la India. Pero el sultán no permite que al Preste Juan, señor de las Indias, le llegue ninguna carta de los reyes cristianos, para evitar que tramen conspiraciones entre sí. Por el mismo motivo el Preste Juan controla que nadie atraviese sus territorios para llegar hasta el sultán. Y por eso, el que se dirige a la India, se ve obligado a dar un largo y complicado rodeo a través de Persia.
Quienes han atravesado el mar Rojo cuentan que rojo es el color de su fondo, de modo que el agua, en la superficie, semeja vino tinto, aunque por sí misma es del mismo color que cualquier otra agua. Es salada, y tan transparente que se ven en su fondo piedras y peces. Tiene una anchura de unas cuatro o cinco millas, es de forma triangular y refluye del Océano. Se extiende más por el lado del que partieron los hijos de Israel, cuando lo atravesaron en seco. De él deriva otro río, por el que se navega para llegar a Egipto desde la India.
Toda la tierra de Arabia es también rojiza, y las rocas, las maderas y todos los productos de la región son, por lo general, de color rojo. Hay en esa tierra excelente oro en forma de delgados filones y, además, en una montaña, hay una mina de esmeraldas que se excava con gran dificultad y artificio.
Esta tierra de Arabia pertenecía antes enteramente al Preste Juan, pero ahora está casi toda bajo el dominio del sultán. No obstante, el sultán sigue pagando por ella un tributo al Preste Juan, para que se le permita pasar pacíficamente las mercancías que proceden de la India. […]
La segunda India fue el reino de Godolia en el que reinaba Baltasar, que ofreció incienso al Señor. Le pertenecía también el reino de Saba, donde crecen en especial muchos nobles aromas y el incienso que destilan ciertos árboles a modo de goma.
La tercera India es el reino de Tharsis en el que reinaba Gaspar, que ofreció la mirra, y bajo su dominio estaba también la isla Egriseula, donde reposa el cuerpo del beato Tomás. Allí crece, más que en ninguna otra parte, la mirra en grandes cantidades, en plantas que parecen espigas tostadas.
Los tres reyes de estos tres reinos llevaron al Señor esos regalos, obtenidos de productos de sus tierras, como dice el pasaje de David: «Los monarcas de Tarsis y las islas le pagarán tributo, y los reyes de Sabá y de Seba le traerán presentes». En ese pasaje no se mencionan los nombres de los reinos más grandes, porque cada uno de los tres reyes posee dos reinos. Melchor es rey de Nubia y de los árabes, Baltasar es rey de Godolia y de Saba, Gaspar es rey de Tharsis y de la isla Egriseula.

MARCO POLO Y LA TUMBA DE LOS MAGOS
MARCO POLO
Viajes, 30-31 (1298)
En Persia se halla la ciudad de Sava, de donde partieron los tres Reyes Magos cuando vinieron a adorar a Jesucristo. En esta ciudad están enterrados en tres grandes y magníficos sepulcros. Los cuerpos de los reyes están intactos, con sus barbas y sus cabellos. El uno se llamaba Baltasar, el otro Gaspar y el tercero Melchor. Micer Marcos interrogó a varias personas con respecto a estos tres Reyes Magos, y nadie supo dar razón de ellos, exceptuando que eran reyes y que fueron sepultados ahí en la Antigüedad. Pero os voy a referir lo que averiguó más tarde sobre el particular.
Un poco más lejos, y a tres días de viaje, se halla un alcázar llamado Cala Atapereistan, lo que en español significa «Castillo de los adoradores del fuego». Y esto es la verdad, pues estos hombres adoran el fuego. Os diré por qué lo adoran: Las gentes de ese castillo cuentan que en la Antigüedad tres Reyes de esta región fueron a adorar a un profeta que acababa de nacer y llevarle tres presentes: el oro, el incienso y la mirra, para saber si ese profeta era Dios, rey terrestre o médico, pues dijeron que si tomaba el oro, era rey terrenal; si el incienso, era un Dios; si la mirra, entonces era un médico. Cuando llegaron al sitio en donde había nacido el niño, el más joven de los Reyes se destacó de la caravana y fue solo a ver al niño y vio que era semejante a él, pues tenía su edad y estaba hecho como él, y esto lo llenó de asombro. Luego fue el segundo de los Reyes, que era de la misma edad, y contestó lo mismo. Y creció al punto su sorpresa. Por fin, fue el tercero, que era el más anciano, y le sucedió lo que a los otros dos. Y quedáronse pensativos. […] Cuando se reunieron, se contaron uno a otro lo que habían visto y se maravillaron de ello. Entonces decidieron ir los tres a un tiempo, encontrando al niño del tamaño y la edad que le correspondía (pues no tenía más que trece días). Ante él se postraron ofreciéndole oro, incienso y mirra. El niño cogió las tres cosas y, en cambio, les entregó un cofrecillo cerrado. Los Reyes Magos volvieron después de esto a sus respectivos países.
Cuando hubieron cabalgado algunas jornadas, se dijeron que querían ver lo que el niño les había dado. Abriendo el cofrecillo, se encontraron que contenía una piedra. Sorprendidos, preguntáronse qué significaría aquello, pues habiendo cogido el niño las tres ofrendas, comprendieron que el niño era Dios, Rey terrestre y Médico, y debía de tener aquello un sentido oculto y, en efecto, el niño dio a los tres reyes la piedra, significándoles que fueran firmes y constantes en su fe. Los tres Reyes tomaron la piedra y la echaron a un pozo, ignorando aún su significado, y cuando la piedra cayó al pozo, un fuego ardiente bajó del cielo y penetró en el pozo. Cuando tal vieron los Reyes, quedaron estupefactos y se arrepintieron de haber tirado la piedra, pues era un talismán. Cogieron del fuego que salía del pozo para llevarlo a sus respectivos países y ponerlo en un magnífico y rico templo. Y desde entonces está ardiendo y le adoran como si fuera un dios. Y los sacrificios y holocaustos que hacen son con ese fuego sagrado. Jamás toman de otro fuego que no sea de este maravilloso, caminando leguas y leguas para conseguirlo, cuando se les acaba, por la razón que ya os dije. Y son numerosos los que adoran el fuego en esta región. Todo esto le contaron a mi señor Marco Polo, y también que de los tres Reyes Magos, el uno era de Sava, el otro de Ava y el tercero de Cashan.

EL ROBO DE LOS MAGOS
BONVESIN DE LA RIVA (siglo XIII)
De magnalibus urbis Mediolani, VI
A ella [Milán], después que fueron destruidas sus murallas por Federico I, también como castigo a su fidelidad, a ella —¡oh vergüenza!, ¡oh dolor!— por la misma razón los enemigos de la Iglesia robaron los restos mortales de los tres Magos, que había llevado a la ciudad san Eustorgio en el año 314. Esa fue toda la recompensa a nuestros esfuerzos: por haber combatido fielmente contra los rebeldes de la Iglesia ¡sufrimos la pérdida de semejante tesoro! ¡Ay de los ciudadanos de esta tierra que, aun habiendo sido despojados de tal y tan grande tesoro, prefieren dedicarse a destruirse mutuamente, en vez de buscar el medio de poder remediar su vergüenza y recuperar con gloria la riqueza de la que han sido despojados, haciendo valer la ley canónica! Y si me fuera consentido hablar contra mis señores, los pastores de esta ciudad, diría más bien: «¡Ay de los arzobispos de esta tierra, por cuyo desinterés las reliquias no han sido recuperadas todavía haciendo valer la espada de la Iglesia, esas reliquias que fueron perdidas no por culpa de los ciudadanos, sino por la defensa de la Iglesia en virtud de una absoluta e inquebrantable fidelidad!». Desde el día en que esta ciudad fue fundada, esto es —por cuanto se lee— desde el año 504 antes del nacimiento de nuestro Salvador, doscientos años después de la fundación de Roma, de ningún honor más grande, a mi parecer, jamás fue despojada.

Cuántos eran y cómo se llamaban los Reyes Magos



Ya no son tantos los cubanos que esperaban el 6 de enero las sorpresas que Melchor, Gaspar y Baltasar les habían dejado junto a su árbol navideño. Ahora, en los últimos tiempos tendrían incluso que aceptar la competencia del exótico Santa Claus. No tiene mucha lógica, porque a pesar de que sus atavíos no son en ningún caso apropiados para un trópico donde ni siquiera hace frío en el fin y el inicio del año

Pero siento sacudir las ilusiones de algunos. O mejor, el recuerdo de sus ilusiones. No está claro que fueran tres – Mateo es el único evangelista que los menciona, sin especificar número ni nombre – ni que se llamaran así. En otras versiones eran muchos más. Lo que complicaría los nacimientos que algunos ponen al pie del arbolito. 

Lo comenté con un amigo cercano y me hizo una observación interesante: si los Magos eran reyes y tan buena gente como se dice, por qué no le dejaron alguna ayudita al pobre José, que tenía a su esposa dando a luz en un pesebre?

Dejemos a Umberto Eco con una interesante referencia al respecto. Ah, y voto por los Reyes Magos y no por el viejo vestido de rojo. Siempre será más fácil venir en camello a La Habana que meter un trineo por sus calles.  Cuenta Umberto Eco:

¿DE DÓNDE VENÍAN (Y ADÓNDE FUERON A PARAR) LOS REYES MAGOS? No hay leyenda que nos resulte más familiar que la de los Reyes Magos. Ha inspirado innumerables obras maestras del arte y al mismo tiempo infinitos sueños infantiles, de modo que nadie se pregunta ya si los Magos realmente existieron, esta cuestión se deja para los historiadores, para los biblistas o para los mitógrafos. En cualquier caso, su fugaz aparición en la historia se sitúa entre dos lugares legendarios, el de su origen y el de su sepultura.

En cuanto a documentos históricos, el Evangelio según Mateo es la única fuente cristiana canónica que describe el episodio de los Magos. Y Mateo no solo no nos dice que los Magos fuesen tres, sino que tampoco nos dice que fueran reyes, y tan solo alude a un viaje desde Oriente siguiendo una estrella, a la ofrenda de oro, incienso y mirra, y al hecho de que los Magos se negaron a decirle a Herodes dónde estaba el Niño. De Mateo a lo sumo puede deducirse que los Magos eran tres porque ofrecieron al Niño tres dones.

Será la tradición posterior la que vea a los Magos como reyes y trate de fijar su origen en algún país oriental concreto; también los evangelios apócrifos hablan de Magos. Aparece asimismo una referencia a los tres reyes en fuentes árabes (por ejemplo, el enciclopedista al-Tabari, en el siglo IX, hablaba de los dones ofrecidos por los Magos, citando como fuente al escritor del siglo VII Wahb ibn Munabbih).

Por otra parte, quienquiera que fuera el autor del Evangelio de Mateo, el texto fue escrito hacia finales del siglo I y, por tanto, en tiempos del nacimiento de Jesús, Mateo o quien sea no había nacido aún y por consiguiente no podía hablar por experiencia directa. De modo que, antes del texto evangélico, las noticias sobre los Magos circulaban en cierto modo también en el mundo precristiano. Juan de Hildesheim (un tardío biógrafo de los Reyes del siglo XIV) establecía como origen de su viaje las investigaciones astronómicas hechas en el monte Vaus, llamado también monte de la Victoria, que se puede identificar con el Sabalán, la cima más alta de Azerbaiyán, en el antiguo Imperio armenio. Según la tradición, subieron a la montaña sagrada sacerdotes y astrólogos zoroástricos, que esperaban la aparición de una estrella que las profecías vinculaban a la venida de una divinidad sobre la Tierra. En efecto, «magos» procede de la palabra griega magos-magoi, que se refería probablemente a sacerdotes del zoroastrismo persa, como aparece por ejemplo en Heródoto, y como nos permite pensar la alusión evangélica a la observación de las estrellas; pero también podía significar «hombres sabios», aunque en otros textos del Nuevo Testamento, como los Hechos de los Apóstoles, el término indica asimismo un brujo (véase Simón el Mago).

Los Magos quizá procedían de Persia, aunque también podían venir de Caldea; Juan de Hildesheim sitúa su origen en las Indias, si bien entre las Indias incluye Nubia, de modo que el área de su origen se amplía de forma desconcertante, porque además Juan relaciona la historia de su viaje con el reino del Preste Juan,[2] lo que nos lleva a alguna zona de Extremo Oriente, como pretendía la tradición en los tiempos en que escribía el hagiógrafo. Lo que ha permanecido casi constante en la tradición es que probablemente eran un blanco, un árabe y un negro, para sugerir la universalidad de la redención.

En cuanto al número, la tradición ha dado rienda suelta a la imaginación; a veces se ha hablado de dos, otras de doce, esto es, Hormidz, Jazdegard, Peroz, Hor, Basander, Karundas, Melco, Caspare, Fadizzarda, Bithisarea, Melichior y Gataspha. En la tradición occidental se impuso finalmente la idea de que eran tres: Gaspar, Melchor y Baltasar; pero para la Iglesia católica etíope eran Hor, Basanater y Kardusan; en Siria para los cristianos eran Larvand, Hormisdas y Gushnasaph; en la Concordia evangelistarum de Zacarías Crisopolitano (1150) se habían convertido en Appelius, Amerus y Damascus, o en forma hebrea Magalath, Serakin y Galgalath.

La realeza de los Magos (véase más adelante en este libro la estrecha fusión de realeza y sacerdocio a propósito de Melquisedec) se afirmó en la tradición litúrgica cuando se vinculó la fiesta de la Epifanía a la profecía del Salmo 72: «Los monarcas de Tarsis y las islas le pagarán tributo, y los reyes de Sabá y de Seba le traerán presentes. Ante él se postrarán todos los reyes, serviranle las naciones».

Más interesante es tal vez la historia de su sepultura. Marco Polo dice en sus escritos que ha visitado las tumbas de los Magos en la ciudad de Saba. Pero tenemos testimonios históricos un siglo antes de Marco Polo. Cuando en 1162 Federico Barbarroja conquistó y mandó destruir Milán, en la basílica de San Eustorgio encontró un sarcófago (todavía existe, aunque vacío) que habría contenido los restos mortales de los tres reyes. Según la tradición, en el siglo IV, el obispo Eustorgio, que deseaba ser enterrado en su día junto a los Magos, mandó trasladar sus restos desde la basílica de Santa Sofía en Constantinopla (adonde habían sido llevados por santa Elena, que los había encontrado durante su peregrinación a Tierra Santa). Y antes incluso se decía que habían estado sepultados en Persia, donde precisamente afirmaba Marco Polo que los había encontrado.

Una vez hallados los Magos en Milán, el ministro de Federico, Reinaldo de Dassel, conocedor del valor económico de una reliquia que convertía una ciudad en meta de incesante peregrinaje, mandó trasladar los restos a la catedral de Colonia, donde todavía hoy se puede ver el arca de los Magos. Los milaneses se lamentaron largamente de aquel robo (véanse las recriminaciones de Bonvesin de la Riva) y trataron de recuperar, sin éxito, los preciosos restos; por fin, en 1904, el arzobispo de Milán mandó depositar de nuevo con solemnidad en San Eustorgio algunos fragmentos óseos de aquellos venerados despojos (dos fíbulas, una tibia y una vértebra), ofrecidos por el arzobispo de Colonia. Son muchos los lugares que se jactan de haber obtenido fragmentos de las reliquias durante el traslado de Italia a Alemania, de modo que las tumbas de los Magos (un hueso o un cartílago cada una) se multiplicaron. Peregrinos en vida, los tres reyes se convirtieron en vagabundos post mortem, generando sus múltiples cenotafios.


Rosa, Germán, Alejandro: todos grandes

Fue en alguna celebración en el ICRT. Los tres eran grandes y lo sabían. Pero tenían una característica común. La sencillez.
En mi casa la televisión fue una prioridad temprana, a pesar de que no sobraba el dinero. Primero un Admiral, luego un Dumont irrompible. Allí vi a Rosa en Video Revista La Corona y nunca me perdí a Germán en El Show del Mediodía. Creo que Alejandro Lugo, con quién hice más amistad, trabajó en Tensión en el Canal 6, de cuya transmisión yo, de 6 años, salía aterrorizado.



lunes, 8 de junio de 2020

Carter vs Taladrid

En CNN con Jimmy Carter. 

Reinaldo Taladrid le acaba de preguntar al expresidente - era 1994 - por qué EEUU tenía una política de acercamiento y de relaciones con China y Vietnam, y mantenía su hostilidad hacia Cuba. 


























No sé por qué fue la agresividad de Carter. Por poco mata a Taladrid. La pregunta inexplicablemente lo sacó de sus casillas.

domingo, 7 de junio de 2020

Una calle insignificante


Es una calle intrascendente, todavía hoy, en la zona vieja de la ciudad de México. Pero la historia no escoge sus lugares.

Allí fue abatido Julio Antonio Mella en 1929. Venía por la calle Abraham González llegando a la calle Morelos.

Junto a un comercio que ha cambiado de especialidad con el tiempo - hoy es una tienda de Abarrotes, como dice su letrero azul - hay dos tarjas. Una de ellas más antigua.

En la foto, en blanco y negro, el embajador cubano Joaquín Hernández Armas, de traje oscuro, cuarto de izquierda a derecha, en la conmemoración de la lamentable efemérides del 10 de enero, rinde tributo con otros diplomáticos y amigos de Cuba.

La foto es de los años 60. Cada año se repite el homenaje a una de las figuras mayores de la revolución cubana.

viernes, 5 de junio de 2020

Michael Curtiz, Umberto Eco y Casablanca


Anda rodando, vía paquete – o pkt, como escribimos algunos -, la película Curtiz, sobre el director húngaro de ascendencia judía Michael Curtiz. Es la historia del rodaje de Casablanca, una película mítica por el guion, que es (y fue) de premio, las actuaciones de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart y en general la dirección de su complicado director. Durante el filme, Curtiz resiste la presión del funcionario de la Oficina de Información para que cargue la mano en la condena al nazismo. Curtiz decide finalmente hacer lo que le da la gana, y el resultado es que Casablanca se estima que fue la película que más influyó en que el público respaldara el compromiso bélico de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Tres Óscares, a la película, al director, y por supuesto al guion. Pero para mi gran sorpresa, el guion se fue escribiendo sobre la marcha.

A Umberto Eco no le gustó Casablanca.

Es un poco largo para un blog, pero vale la pena.



CASABLANCA, O EL RENACIMIENTO DE LOS DIOSES
Umberto Eco

Dos semanas atrás, toda la gente de cuarenta años estaba sentada ante el televisor para volver a ver Casablanca. Pero no se trata de un fenómeno normal de nostalgia. En realidad, cuando Casablanca se proyecta en las universidades norteamericanas, los jóvenes veinteañeros subrayan cada escena y cada réplica célebres («Arrestad a los sospechosos de costumbre», o bien «¿Son los cañones o los latidos de mi corazón?», o cada vez que Bogey dice «Kid») con ovaciones que habitualmente se reservan a los partidos de béisbol. Y pude observar esta misma actitud en una filmoteca italiana frecuentada por jóvenes. ¿Cuál es entonces la fascinación de Casablanca?

miércoles, 3 de junio de 2020

Mi recuerdo de Hamlet (soviético)


En estos días, casi sesenta años después de la primera vez, pude ver el filme Hamlet del director, entonces soviético, Grigori Kózintsev. Esta versión fílmica de la obra de Shakespeare compite solamente con la protagonizada por Lawrence Olivier, y las dos me parecen mejores que la más reciente de Franco Zefirelli.  Los interesados discuten cuál es superior.  La soviética y la inglesa son excepcionales. La de Kózintsev es una versión, dentro de su esquema académico, espléndida. La traducción de la obra, del inglés al ruso, es de Boris Pasternak y la música, especialmente compuesta para el filme, de Dimitri Shostakovski.  La fotografía, que no sé por qué no es valorada por la crítica, del lituano Jonas Gritsius. Pero lo para mí inolvidable fue la actuación protagónica de Innokenti Smoktunovski. 

El filme recibió numerosos premios, incluyendo el León de Venecia el Premio Especial del Jurado, y su protagonista fue condecorado con el Premio Lenin, que sumó a  un gran número de otras condecoraciones que había recibido durante su carrera.

Pero el cuento no es ese.

Sucede que a poco tiempo de empezar a trabajar en el ICRT, supe por la prensa que Smoktunovski estaba en La Habana. Era 1990 y ya la URSS vivía sus convulsiones finales.  Pedí a los compañeros de cinematografía de la televisión que fueran a entrevistarlo. El actor no había estado nunca en Cuba y, aunque había participado en un sinnúmero de otras películas (tengo un dato que habla de 85 películas a lo largo de casi cuarenta años), no había vuelto a oír hablar de él. Pero nunca había olvidado su interpretación,  ni su nombre, en una curiosa aventura de mi memoria.