La noción medieval del tiempo nos ha envuelto durante el confinamiento. Ya casi no uso el reloj. Cuando es de día, es de día. Cuando me despierto, me desperté. Carlos Scolari, en Hipermediaciones, nos ilustra:
“Durante la
Antigüedad el tiempo estaba
integrado en la naturaleza y
aparecía como una parte tangible de la realidad, lejana
de cualquier
tipo de formulación abstracta. El tiempo, por entonces, era un fenómeno biológico vinculado al ciclo de los eventos naturales: la salida y puesta del sol, la llegada del verano, el día más corto
del año, la sucesión de estaciones, el nacimiento y la muerte. Esta concepción
cíclica del
tiempo marcó las actividades de la humanidad durante siglos. La invención del reloj mecánico en el siglo XVII abrió las puertas de una nueva dimensión temporal: el
tiempo abstracto y lineal de la Modernidad. Los sujetos
dejaron de seguir el ritmo de la naturaleza o el repicar de las campanas
medievales para organizar sus vidas a partir del tic tac mecánico de las máquinas.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario