miércoles, 17 de junio de 2020

Fidel by Jesse Fernández

Jesse A. Fernández (La Habana, 7 de diciembre de 1925 - París, 13 de marzo de 1986) fue un tremendo fotógrafo, la mayor parte de cuya obra la hizo fuera de Cuba. Al triunfo de la Revolución vino a Cuba a instancias de Carlos Franqui o de Guillermo Cabrera Infante, a trabajar en el periódico Revolución.





























Según me contaba Omar Vázquez, al prepararse la operación contra el avión que enviaba Trujillo por Trinidad, Camilo Cienfuegos entró como un bólido en el periódico buscando a toda velocidad un periodista y un fotógrafo. Se llevó a Euclides Vázquez Candela, hermano de Omar, y a Jesse, que era el único fotógrafo disponible.

Ambos reportaron la operación, que resultó una derrota de la ridícula invasión y generó un  gigantesco tiroteo unilateral.

Omar me regaló estas dos fotos de Jesse, donde aparece Fidel interrogando al hijo de Justo Luis del Pozo, que venía en el avión, como el gran fotógrafo que fue.

Que yo sepa, nunca se han publicado. De cualquier manera, no tienen más crédito que la versión de Omar. Asumo que era correcta.

JF rompió pronto con la revolución, se fue de Cuba, y desarrolló una brillante carrera como fotógrafo de arte. No sé si hizo periodismo otra vez.

De cualquier modo, en el archivo fotográfico de Granma hay un sobre con todas las fotos de aquel fantástico evento:  decenas de milicianos, soldados rebeldes, jefes de aquellos soldados o de otros soldados y civiles, disparando hacia el avión de propala y consiguiendo en un rato de inmensa balacera nocturna, la rendición de los invasores.

Las fotos no son del combate, sino quizás del sitio donde se montó el centro de mando, quizás donde hoy está el museo de Trinidad.  Aparecen soldados rebeldes, muchos de ellos vestidos con un uniforme de más calidad que los ordinarios, con los grados insertados en un rombo rojo y negro que luego solo tendría Fidel.

Una noche aproveché la visita del Comandante para mostrárselas.  Tenía el sobre a mano, porque lo había estado revisando días atrás.  

Fidel lo examinó con cuidado.  Cuántas cosas le traerán a la memoria.  Levantó la cabeza y me dijo:  "¿Tú sabes que yo no recuerdo absolutamente nada? ¿Este de aquí es Menoyo?"  Me señalaba a un primer teniente sentado en un banco.  "No, Comandante, por el uniforme se ve que no puede ser Menoyo.  Menoyo era comandante".  "Lo único que recuerdo", dijo, " es que se formó un tremendo tiroteo.  Todo el mundo tiró".

Curiosamente, aquel hombre de memoria legendaria  había borrado la huella del fin de la aventura trujillista.

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