viernes, 26 de junio de 2020

Chinolope, un recuerdo

Este texto fue publicado hace cinco años en Cubarte. Como sigo apreciando al Chino, lo integro en el blog, junto con un fragmento de la foto que cito y que me obsequió, acompañado por Cortázar y por Lezama. Y con una dedicatoria que ratifica todo lo que digo a continuación.

En los 80 años de Chinolope

Enrique Román

El restaurante Miami tenía un salón central amplio y muy iluminado.  Era un buen lugar para que los estudiantes del último año de bachillerato del Instituto de La Habana cruzásemos cada noche el Parque Central y fuéramos allí, en Prado y Neptuno, para  conversar de lo que se conversaba en 1962.  De la Revolución, de los americanos, de lo difíciles que eran algunas asignaturas como por ejemplo Lógica, o de aquella compañera nuestra que era bailarina de ballet, y que siempre frustraba nuestros sueños cuando se marchaba, después de clases, con su mamá, que la iba a buscar sin falta.

martes, 23 de junio de 2020

Uruguay, 1985



Era febrero de 1985 y se me encomendó organizar un grupo de prensa que asistiría a la toma de posesión de Julio Sanguinetti como presidente de Uruguay, el primero de marzo, tras la cual la democracia habría regresado al pequeño país  luego de que, durante años, una dictadura militar, medio hermana de la argentina, secuestró y masacró.  Iba a escribir que lo hacía impunemente, pero en realidad tuvo siempre una fuerte oposición, incluso armada, cuya organización más conocida fueron los llamados Tupamaros. Al efecto, vale recordar el filme Estado de Sitio, de Costa Gavras, sobre el secuestro del asesor de torturadores, estadounidense, Dan Mitrione.

miércoles, 17 de junio de 2020

Fidel by Jesse Fernández

Jesse A. Fernández (La Habana, 7 de diciembre de 1925 - París, 13 de marzo de 1986) fue un tremendo fotógrafo, la mayor parte de cuya obra la hizo fuera de Cuba. Al triunfo de la Revolución vino a Cuba a instancias de Carlos Franqui o de Guillermo Cabrera Infante, a trabajar en el periódico Revolución.

lunes, 15 de junio de 2020

Lecturas de pandemia: una experiencia china

Manuel Castells, el conocido sociólogo catalán, es hoy uno de los grandes estudiosos de la comunicación reticular, las redes, como resultado de la irrupción de unas tecnologías que se suelen calificar de nuevas. Aunque ya llevan décadas con nosotros, lo que las hace nuevas a estas alturas es su veloz e indetenible capacidad para renovarse o para proponer nuevos instrumentos. En su voluminosa obra La era de la información: economía, sociedad y cultura, incluye esta interesante información, cuando estudia el impacto de las tecnologías en los desarrollos sociales.

 

“Así, hacia 1400, cuando el Renacimiento europeo estaba plantando las semillas intelectuales del cambio tecnológico que dominaría el mundo tres siglos después, China era la civilización tecnológica más avanzada de todas, según Mokyr. Los inventos clave se habían desarrollado siglos antes, incluso un milenio y medio antes, como es el caso de las fundiciones que permitieron forjar el hierro ya en el año 200 a.C. Además, Su Sung inventó el reloj de agua en 1086 d.C., sobrepasando la precisión de medida de los relojes mecánicos europeos de la misma fecha. El arado de hierro fue introducido en el siglo VI y adaptado al cultivo de los campos de arroz encharcados dos siglos después. En textiles, el tomo de hilar manual apareció al mismo tiempo que en Occidente, en el siglo XIII, pero avanzó mucho más de prisa en China debido a la existencia de una antigua tradición de equipos de tejer complejos: los telares de arrastre para tejer seda ya se utilizaban en tiempos de las dinastías Han. La adopción de la energía hidráulica fue paralela a la de Europa: en el siglo VIII los chinos ya utilizaban martinetes de fragua hidráulicos y en 1280 existía una amplia difusión de la rueda hidráulica vertical. El viaje oceánico fue más fácil para las embarcaciones chinas desde una fecha anterior que para las europeas: inventaron el compás en tomo a 960 d.C. y sus juncos ya eran los barcos más avanzados del mundo a finales del siglo XIV, permitiendo largos viajes marítimos. En el ámbito militar, los chinos, además de inventar la pólvora, desarrollaron una industria química capaz de proporcionar potentes explosivos, y sus ejércitos utilizaron la ballesta y la catapulta siglos antes que Europa. En medicina, técnicas como la acupuntura obtenían resultados extraordinarios que sólo recientemente han logrado un reconocimiento universal. Y, por supuesto, la primera revolución del procesamiento de la información fue china: el papel y la imprenta fueron inventos suyos. El papel se introdujo en China mil años antes que en Occidente y la imprenta es probable que comenzara a finales del siglo VII. Como Jones escribe:

“China estuvo a un ápice de la industrialización en el siglo XIV”. Que no llegase a industrializarse cambió la historia del mundo. Cuando en 1842 las guerras del opio condujeron a las imposiciones coloniales británicas, China se dio cuenta demasiado tarde de que el aislamiento no podía proteger al Imperio Medio de las consecuencias de su inferioridad tecnológica. Desde entonces tardó más de un siglo en comenzar a recuperarse de una desviación tan catastrófica en su trayectoria histórica. 



“(…) ¿Por qué un Estado que había sido el mayor ingeniero hidráulico de la historia y había establecido un sistema de extensión agrícola para mejorar la productividad desde el periodo Han, de repente se inhibió de la innovación tecnológica e incluso prohibió la exploración geográfica, abandonando la construcción de grandes barcos en 1430? La respuesta obvia es que no era el mismo Estado, no sólo debido a que se trataba de dinastías diferentes, sino porque la clase burocrática se había atrincherado en la administración tras un periodo más largo de lo habitual de dominio incontestado.”


viernes, 12 de junio de 2020

Mi tiempo medieval


La noción medieval del tiempo nos ha envuelto durante el confinamiento. Ya casi no uso el reloj.  Cuando es de día, es de día. Cuando me despierto, me desperté. Carlos Scolari, en Hipermediaciones, nos ilustra: 

“Durante la Antigüedad el tiempo estaba integrado en la naturaleza y aparecía como una parte tangible de la realidad, lejana de cualquier tipo de formulación abstracta. El tiempo, por entonces, era un fenómeno biológico vinculado al ciclo de los eventos naturales: la salida y puesta del sol, la llegada del verano, el día s corto del año, la sucesión de estaciones, el nacimiento y la muerte. Esta concepción cíclica del tiempo marcó las actividades de la humanidad durante siglos. La invención del reloj mecánico en el siglo XVII abrió las puertas de una nueva dimensión temporal: el tiempo abstracto y lineal de la Modernidad. Los sujetos dejaron de seguir el ritmo de la naturaleza o el repicar de las campanas medievales para organizar sus vidas a partir del tic tac mecánico de las máquinas.”


Tarkovski y Solaris, más allá del cosmos

"Se trata de algo más importante que la solarística. Los límites del conocimiento humano. Al establecer esos límites de manera artificial, asestamos un duro golpe a la idea del pensamiento ilimitado. Y, al obstaculizar el avance, facilitamos el retroceso."
Profesor Messenger, en Solaris, película de Andrei Tarkovski, de 1972.



Dice la crítica, aceptando que es una película "mítica": "Kris Kelvin (el personaje principal) es un hombre perdido, sin rumbo, desde la muerte de su mujer, diez años atrás. Pero es enviado a una estación espacial en la órbita del misterioso planeta Solaris, formado sólo por agua, ya que los pilotos y científicos que allí viajan parecen entrar en profundas crisis emocionales y mentales.
 Cuando llegue allí descubrirá que el océano inmenso que es Solaris indaga en las mentes de los seres vivos cercanos para crear, a base de neutrinos, seres que no deberían existir o que ya han muerto. Así, no pasará mucho tiempo hasta que aparezca Hari, su mujer muerta hace tantos años. Poco a poco, Kelvin irá enloqueciendo, mientras intenta escapar de una pesadilla interminable. 
Este es el punto de partida para que Tarkovski hable con singular lucidez acerca de los recuerdos, de las imágenes veneradas del pasado, o de la relatividad de los propios sentimientos, entre otros temas. 


Desgraciadamente se trata de su película más envarada, y se nota que Tarkovski no se siente del todo cómodo, pues se tarda mucho en llegar a algo. Eso sí: cuando por fin se llega, el filme se convierte en una experiencia verdaderamente hipnótica."
Tarkovski, uno de los grandes directores de los 70, se sorprendería de las resemantizaciones de su película. De todos modos, si el mundo de las investigaciones espaciales es su entorno,
la película es más sobre la moral y la comunicación terrenales, con las posibilidades que le da ese fantasioso entorno.

miércoles, 10 de junio de 2020

Lo que faltaba de los Magos



DE DÓNDE VENÍAN LOS MAGOS
EVANGELIO SEGÚN MATEO 2, 1-14
Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos llegaron de Oriente a Jerusalén, preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo». Cuando lo oyó el rey Herodes se sobresaltó, y toda Jerusalén con él. Y convocando a todos los pontífices y escribas del pueblo, les estuvo preguntando dónde había de nacer el Cristo.
Ellos le respondieron: «En Belén de Judea; pues así está escrito por el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las ciudades de Judá; porque de ti saldrá un jefe que gobernará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos y averiguó cuidadosamente el tiempo transcurrido desde la aparición de la estrella. Y encaminándolos hacia Belén, les dijo: «Id e informaos puntualmente acerca de ese niño; y cuando lo encontréis, avisadme, para que yo también vaya a adorarlo». Después de oír al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, sintieron una inmensa alegría. Entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrados en tierra, lo adoraron; […] y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y advertidos en sueños de que no volvieran a ver a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
Después de partir ellos, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y quédate allí hasta que yo te avise. Porque Herodes se pondrá a buscar al niño para matarlo». José se levantó, y tomó consigo, de noche, al niño y a su madre, y partió para Egipto.

JUAN DE HILDESHEIM
Historia de gestis et translatione trium regum (1477)
Acerca de los reinos y de las tierras de estos tres reyes, hay que saber que son las Indias, y que todos sus territorios están constituidos, en su mayor parte, por islas, llenas de horribles ciénagas, en las que crecen cañas tan recias que con ellas construyen casas y naves. Y en estas tierras e islas crecen plantas y animales diferentes a los demás, de modo que es muy difícil y peligroso pasar de una isla a otra. […]
En la primera India está el reino de Nubia, en el que reinaba Melchor. Y poseía también la Arabia, donde se encuentran el monte Sinaí y el mar Rojo, a través del cual es fácil navegar desde Siria y Egipto hacia la India. Pero el sultán no permite que al Preste Juan, señor de las Indias, le llegue ninguna carta de los reyes cristianos, para evitar que tramen conspiraciones entre sí. Por el mismo motivo el Preste Juan controla que nadie atraviese sus territorios para llegar hasta el sultán. Y por eso, el que se dirige a la India, se ve obligado a dar un largo y complicado rodeo a través de Persia.
Quienes han atravesado el mar Rojo cuentan que rojo es el color de su fondo, de modo que el agua, en la superficie, semeja vino tinto, aunque por sí misma es del mismo color que cualquier otra agua. Es salada, y tan transparente que se ven en su fondo piedras y peces. Tiene una anchura de unas cuatro o cinco millas, es de forma triangular y refluye del Océano. Se extiende más por el lado del que partieron los hijos de Israel, cuando lo atravesaron en seco. De él deriva otro río, por el que se navega para llegar a Egipto desde la India.
Toda la tierra de Arabia es también rojiza, y las rocas, las maderas y todos los productos de la región son, por lo general, de color rojo. Hay en esa tierra excelente oro en forma de delgados filones y, además, en una montaña, hay una mina de esmeraldas que se excava con gran dificultad y artificio.
Esta tierra de Arabia pertenecía antes enteramente al Preste Juan, pero ahora está casi toda bajo el dominio del sultán. No obstante, el sultán sigue pagando por ella un tributo al Preste Juan, para que se le permita pasar pacíficamente las mercancías que proceden de la India. […]
La segunda India fue el reino de Godolia en el que reinaba Baltasar, que ofreció incienso al Señor. Le pertenecía también el reino de Saba, donde crecen en especial muchos nobles aromas y el incienso que destilan ciertos árboles a modo de goma.
La tercera India es el reino de Tharsis en el que reinaba Gaspar, que ofreció la mirra, y bajo su dominio estaba también la isla Egriseula, donde reposa el cuerpo del beato Tomás. Allí crece, más que en ninguna otra parte, la mirra en grandes cantidades, en plantas que parecen espigas tostadas.
Los tres reyes de estos tres reinos llevaron al Señor esos regalos, obtenidos de productos de sus tierras, como dice el pasaje de David: «Los monarcas de Tarsis y las islas le pagarán tributo, y los reyes de Sabá y de Seba le traerán presentes». En ese pasaje no se mencionan los nombres de los reinos más grandes, porque cada uno de los tres reyes posee dos reinos. Melchor es rey de Nubia y de los árabes, Baltasar es rey de Godolia y de Saba, Gaspar es rey de Tharsis y de la isla Egriseula.

MARCO POLO Y LA TUMBA DE LOS MAGOS
MARCO POLO
Viajes, 30-31 (1298)
En Persia se halla la ciudad de Sava, de donde partieron los tres Reyes Magos cuando vinieron a adorar a Jesucristo. En esta ciudad están enterrados en tres grandes y magníficos sepulcros. Los cuerpos de los reyes están intactos, con sus barbas y sus cabellos. El uno se llamaba Baltasar, el otro Gaspar y el tercero Melchor. Micer Marcos interrogó a varias personas con respecto a estos tres Reyes Magos, y nadie supo dar razón de ellos, exceptuando que eran reyes y que fueron sepultados ahí en la Antigüedad. Pero os voy a referir lo que averiguó más tarde sobre el particular.
Un poco más lejos, y a tres días de viaje, se halla un alcázar llamado Cala Atapereistan, lo que en español significa «Castillo de los adoradores del fuego». Y esto es la verdad, pues estos hombres adoran el fuego. Os diré por qué lo adoran: Las gentes de ese castillo cuentan que en la Antigüedad tres Reyes de esta región fueron a adorar a un profeta que acababa de nacer y llevarle tres presentes: el oro, el incienso y la mirra, para saber si ese profeta era Dios, rey terrestre o médico, pues dijeron que si tomaba el oro, era rey terrenal; si el incienso, era un Dios; si la mirra, entonces era un médico. Cuando llegaron al sitio en donde había nacido el niño, el más joven de los Reyes se destacó de la caravana y fue solo a ver al niño y vio que era semejante a él, pues tenía su edad y estaba hecho como él, y esto lo llenó de asombro. Luego fue el segundo de los Reyes, que era de la misma edad, y contestó lo mismo. Y creció al punto su sorpresa. Por fin, fue el tercero, que era el más anciano, y le sucedió lo que a los otros dos. Y quedáronse pensativos. […] Cuando se reunieron, se contaron uno a otro lo que habían visto y se maravillaron de ello. Entonces decidieron ir los tres a un tiempo, encontrando al niño del tamaño y la edad que le correspondía (pues no tenía más que trece días). Ante él se postraron ofreciéndole oro, incienso y mirra. El niño cogió las tres cosas y, en cambio, les entregó un cofrecillo cerrado. Los Reyes Magos volvieron después de esto a sus respectivos países.
Cuando hubieron cabalgado algunas jornadas, se dijeron que querían ver lo que el niño les había dado. Abriendo el cofrecillo, se encontraron que contenía una piedra. Sorprendidos, preguntáronse qué significaría aquello, pues habiendo cogido el niño las tres ofrendas, comprendieron que el niño era Dios, Rey terrestre y Médico, y debía de tener aquello un sentido oculto y, en efecto, el niño dio a los tres reyes la piedra, significándoles que fueran firmes y constantes en su fe. Los tres Reyes tomaron la piedra y la echaron a un pozo, ignorando aún su significado, y cuando la piedra cayó al pozo, un fuego ardiente bajó del cielo y penetró en el pozo. Cuando tal vieron los Reyes, quedaron estupefactos y se arrepintieron de haber tirado la piedra, pues era un talismán. Cogieron del fuego que salía del pozo para llevarlo a sus respectivos países y ponerlo en un magnífico y rico templo. Y desde entonces está ardiendo y le adoran como si fuera un dios. Y los sacrificios y holocaustos que hacen son con ese fuego sagrado. Jamás toman de otro fuego que no sea de este maravilloso, caminando leguas y leguas para conseguirlo, cuando se les acaba, por la razón que ya os dije. Y son numerosos los que adoran el fuego en esta región. Todo esto le contaron a mi señor Marco Polo, y también que de los tres Reyes Magos, el uno era de Sava, el otro de Ava y el tercero de Cashan.

EL ROBO DE LOS MAGOS
BONVESIN DE LA RIVA (siglo XIII)
De magnalibus urbis Mediolani, VI
A ella [Milán], después que fueron destruidas sus murallas por Federico I, también como castigo a su fidelidad, a ella —¡oh vergüenza!, ¡oh dolor!— por la misma razón los enemigos de la Iglesia robaron los restos mortales de los tres Magos, que había llevado a la ciudad san Eustorgio en el año 314. Esa fue toda la recompensa a nuestros esfuerzos: por haber combatido fielmente contra los rebeldes de la Iglesia ¡sufrimos la pérdida de semejante tesoro! ¡Ay de los ciudadanos de esta tierra que, aun habiendo sido despojados de tal y tan grande tesoro, prefieren dedicarse a destruirse mutuamente, en vez de buscar el medio de poder remediar su vergüenza y recuperar con gloria la riqueza de la que han sido despojados, haciendo valer la ley canónica! Y si me fuera consentido hablar contra mis señores, los pastores de esta ciudad, diría más bien: «¡Ay de los arzobispos de esta tierra, por cuyo desinterés las reliquias no han sido recuperadas todavía haciendo valer la espada de la Iglesia, esas reliquias que fueron perdidas no por culpa de los ciudadanos, sino por la defensa de la Iglesia en virtud de una absoluta e inquebrantable fidelidad!». Desde el día en que esta ciudad fue fundada, esto es —por cuanto se lee— desde el año 504 antes del nacimiento de nuestro Salvador, doscientos años después de la fundación de Roma, de ningún honor más grande, a mi parecer, jamás fue despojada.